He
pensado en el mañana sin ti,
en buscarle
el encanto,
a un
amanecer sin ti a mi lado;
a una película
sin palomitas - e importante -
Sin que
alguien me las robe.
El no
sentir tus besos en mi cuello,
cuando estas
intentando buscar mis cosquillas,
el ir
de compras sin alguien de mi mano
que me
eleve, y no me recuerde que estoy comprando
y que
realmente odio el hecho de ir a comprar.
Odio la
gente,
más aun,
si tú no estás a mi lado
y me
recuerdas que debo ser amable;
que debo
contener mi ira, cuando pasa alguien por mi lado
y golpeándome
en el brazo, sigue hacia delante
porque está
en “Stand by” y ha desconectado del mundo
con algún
tipo de tecnología de los que nos rodean.
Me
coges de la mano, me miras a los ojos,
y
vuelvo a ti, en vez de girarme y darle fuerte en la cara
hasta
que se de cuenta, de que el mundo eres tú
y no
esa imagen que ve en la pantalla de su móvil.
No paro
de pensar, en que nunca sería nada sin ti,
si no
probase el envejecer a tu lado, y con unas arrugas de más
seguir quedándome
calada hasta los huesos
de tus
brillantes ojos,
y aunque
con una voz más ronca que suave
de tanto
cigarrillo matado entre tus labios;
que tus - te quiero - , me sigan sentando
como mil
puñaladas en el estómago
y me sigan temblando las piernas.
No puedo
no imaginarme un futuro sin ti,
no puedo
pensar, en que sería de mi vientre
si no
sintiera repetidamente tus labios cerca,
si no
erizase su vello, con solo oír tu voz.
No desaparezcas,
no te vayas,
eso implicaría,
tener un motivo para no desvanecerme
eso implicaría,
ponerme
en modo
“Stand by”
como el resto de la sociedad.
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