miércoles, 2 de diciembre de 2015

Me has pedido que te escriba una vez más, y ya me has dicho que a ti los poemas no te suelen gustar, me has pedido que te quiera sin voces, que te escuche y te comprenda y que te ayude a ser feliz. Me quieres acompañar siempre a todos lados, estés presente o no, siempre estás ahí, conmigo, nunca he luchado sola, y si lo he hecho no me he dado cuenta, ya que ha sido gracias a ti por las que he seguido luchando, ya haya ganado o perdido, no he dejado de luchar, porque soy valiente como tú, señora “X”.
Me he dado cuenta de que librar batallas solo es uno más de las leyes que ha escrito este mundo para nosotros, que nadie se puede librar de luchar, porque el mundo está en guerra, en una lucha continua en la que no existen las banderas blancas, ni las fiestas; en las que amar se ha vuelto un milagro y en el que los banquetes son duelos de sangre fría, de miradas de odio y de envidia, de celos.
Las familias dejaron de ser familias, se convirtieron en un ente más de esta sociedad de mentes enjauladas, de personas materiales y sin sentimientos, la navidad se ha convertido en una fiesta tan poco atractiva… Me acuerdo cuando era pequeña, y todos los años adoraba que llegase la navidad, venían los reyes, había regalos, comida, y el cariño de una familia unida, eso sí con sus mas y sus menos.
Pero ahora que soy algo más grande (y sutilmente digo, tampoco muy madura) me doy cuenta de que tampoco es tanto como me imaginaba, en las familias existen mentiras, y mi ingenuidad de niña se ha borrado totalmente respecto a ese tema.
Yo solo digo, sin querer que te pongas triste, que eres mi madre, y que aunque no me salgan poemas de amor contigo, ni de política, es simplemente porque escribo cuando estoy triste, cuando necesito quejarme de lo que siento y de lo que veo, porque echo de menos ese abrazo de madre que me dabas cuando lloraba.
Por eso no te escribo un poema, no tengo nada de lo que quejarme contigo, no tengo más palabras para agradecerte todo lo que has hecho, solo darte las gracias y un “te quiero”, ya sabes que no suelo hacer promesas en vano, por eso, quiero decirte que intentaré esforzarme con todo ahora que este año estamos separadas, y que espero ilusionada el que ambas podamos cambiar, y demostrarnos, de una vez por todas,  que nos queremos.

Inma Ortega. Texto para mi madre. 04/12/2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las miradas

Sabía que lo nuestro Era una ida y venida, Que cuando tú mirabas, yo sonreía, Nerviosa, atontada, Cuando yo miraba, tú hacías como que r...