lunes, 28 de diciembre de 2015

Nada.

Estoy viendo de que hoy va a ser un día tan normal como los demás. Creo que esta vez si me he cabreado, por alguna razón que no llego a comprender lo he hecho, y creo que no estoy orgullosa de ello.
Nadie se merece que yo esté ahora de mal humor, nadie se merece que yo le castigue de esa manera, creo que realmente, nadie, y repito NADIE, debería de adentrarse en el oscuro agujero de mi pecho.
No entiendo el porqué la gente se interesa tanto en mí, solo soy una más de entre tanto loco suelto. Si yo me viese venir, me daría la vuelta al instante y no me miraría ni a los ojos.
Hoy ha sido un día de recordar momentos antiguos, de leerme a mi misma varios años atrás, y de intentar no volver a cometer los mismos errores otra vez.
- Que ilusa e ingenua -
No entiendo, por qué debería seguir intentando comprenderme. Todos los días intento leer lo que escribo, y me doy cuenta de que parece que no soy la misma frente al ordenador, que frente al mundo. Y me asusta. De verdad.
No entiendo como alguien puede comprender quien soy, cuando no lo se ni yo misma. No entiendo porque soy interesante, cuando repito, soy demasiado anormal, dentro de lo normal, y demasiado extraña dentro de lo raro.
Ya no se ni lo que digo.
Que bonito es dejar los dedos en el teclado sin saber lo que pasa si quiera por mi cabeza, ni pensar en si lo hago o no lo hago bien, y que bonito es soñar.
A veces pienso que preferiría la mentira ilusoria, antes que la verdad dolorosa, y eso, me ha recordado a San Manuel Bueno Mártir, un libro que leí hace ya bastantes años.
Y he vuelto a pensar en el pasado ¿lo véis?
Creo que mientras siga pensando en lo malo que fue mi pasado, y en las pobres decisiones que tomo frente a temas importantes, nunca llegaré a pensar en el hoy, o en el mañana.
Quizás me da miedo pensar en el hoy, o pensarte a ti.
Y ya estoy mezclándolo todo en mi cabeza, pero por favor no te vayas.
Al menos se que en un par de días, o quizás unos pocos más, esto se me pasará, porque yo soy así de cambiante.
Y así de gilipollas también.
Qué gracioso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las miradas

Sabía que lo nuestro Era una ida y venida, Que cuando tú mirabas, yo sonreía, Nerviosa, atontada, Cuando yo miraba, tú hacías como que r...