A estas horas, hace un tiempo
Tú y yo estaríamos escondidas
Debajo de las sábanas,
Mientras que fuera,
La lluvia golpeaba fuertemente
Contra las ventanas,
Asustadas mas por nosotras que por la lluvia,
Buscándole un por qué
A nuestros desnudos cuerpos.
Ahora no estás, ni tampoco
He podido crear un mundo paralelo
Donde el centro seas tú,
Y mi religión -creo que soy pecadora, al menos, cada vez que te pienso-.
Ahora solo escucho la lluvia
Que con rabia intenta hacerme ver
Que no vas a volver,
Se regocija, pero con rabia,
Intentando abrir las ventanas
Para mojarme
-no sabe que ya estoy más que mojada-
Es una pena; que no pueda aguantar
Ni una noche sin escribirte pequeña,
Una pena que vuelva a pecar,
Cada mañana pensándote,
Mientras me tiemblan las piernas,
Una pena que yo, sea tan insaciable,
Y tú, tan genuina, y qué pensarte
A día de hoy, no está prohibido.
Que pena que las gotas de agua, no puedan mojar lo que ya está húmedo, y que el viento,
Solo sirva para recordarme,
Como me sabía de memoria tus cosquillas,
Porque sabías a invierno,
Y yo era la estufa,
que te hacia llegar a primavera,
A día de hoy sigues siendo invierno,
Sigues fría como el hielo,
Pero no sabes,
Que la sal además de derretir el hielo,
Sirve para curar las heridas,
Y que además de estufa, yo sirvo
Para todo lo que quieras,
Puedo ser alcohol,
Ser comida,
Y ser sexo,
Y dártelo también.
Que ambiguo es soñar contigo e ilusionarme, y después saber que todo está en mi cabeza,
Y que probablemente nunca
Podamos volver a perdernos,
Entre mis sábanas.
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