La puta vida de los soñadores,
De aquellos ingenuos que van
Por la vida, creyendo
Que el mundo es bueno.
De los que aunque caigan, aunque les jodan bien,
Siempre tienen una segunda oportunidad
Para todo, y una tercera, y una cuarta…
Y sucesivamente va aumentando el daño en su pecho
Porque ya no les queda corazón por agujerear.
De aquellos que no duermen y por eso
Siempre están soñando, y de los que lloran
Y ya no saben ni el porqué.
La vida que se nos lleva,
Que cada vez duele más y no da razones,
Solo viene y “zas” otro pisotón en el pie
O en la cabeza, donde le venga bien.
La puta vida de los que aman, y creen
Que podrán seguir amando, y al igual
No saben ni ellos mismos el porqué.
La vida de los muertos de hambre,
Del dinero por prostitución masiva de mentes,
Sin alma, que vagan
creyendo que pueden ser.
La vida de los que nos roban, se ríen,
Y lo repiten, lo vuelven a hacer,
Nos sangran, nos rajan con sus peliagudos créditos
Y nos abalan con mentiras;
Nos gritan a la oreja, y tú gimiendo
Cabeceas y sonríes
- Éste
grito, fue menos hiriente que el de la otra vez-
La vida de los que sueñan sin llegar a nada,
De los que matan cigarrillos en sus bocas
Y no saben, si están ebrios, de tanto vivir o de beber,
O viven en esta vida de mierda
O sueñan que han ganado, cuando realmente
Han vuelto a perecer.
Ingenuidad de aquellos que se aíslan en su mundo
Por no saber, que estando solo,
Se está igual de mal que acompañado;
Porque sabes, que la próxima caída,
O la zancadilla que te pongan bajando las escaleras del
metro
Va a doler,
Y de
eso puedes estar completamente seguro.
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