Como un pincel,
llegaste a mi vida
a pintarla como de acuarela,
como si la risa contagiases.
Ya no temía perderte, sino que temía
perderme a mi, dentro de ese lienzo,
que estaba colocado en tus rodillas.
Como un pincel dibujaste nuestra historia,
en cierto modo no había mucho que contar;
Yo tan yo, como siempre y tú, bueno,
Tú tan perfecta;
quizás por eso pintabas obras de arte,
porque te retratabas a ti en ellas.
Con un pincel hiciste ver en otros,
tu propio cuento de hadas,
Hiciste sonrisas en bocas ajenas,
Llantos en corazones perdidos,
suspiros en enamorados.
Ya no sólo dibujabas mi sonrisa,
también teñías tus pómulos de rojo,
cuando vergüenza pasabas,
y tus pupilas se dilataban, mirándome.
Como un pincel llenaste mi vida, de color,
de alegría,
de fuegos artificiales sobre lienzo
y no sabes qué perfecta obra de arte estás
creando, exacta, simétrica, en armonía,
libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario