lunes, 28 de diciembre de 2015

Mi propia gravedad.

Creo que una vez más,
he vuelto a arrasar con todo a mi paso,
a veces pienso que soy como una ametralladora,
que una vez que se le han acabado las balas,
no sirve, absolutamente
para nada; a no ser que la vuelvan a reponer.
Pero que si tiene balas,
puede hacer muchísimo daño,
sobretodo si se mete en tu cabeza,
o te da en el corazón.

Me da rabia pensar,
que he vuelto a exagerar la situación,
intentando buscarle,
la quinta pata al gato,
¿no era así la expresión?
             
                  - Media sonrisa-

Pero bueno, aquí estoy,
después de tantas disculpas,
la gente va a empezar a pensar,
que los voy buscando,
que solo quiero hacerles daño, y ya
no se como hacerles ver que no.

Maldito el día en que decidí no mentir,
maldito el día en que decidí ser yo,
y no convertirme,
en un azulejo roto
de tu pared,
en una gota de agua más,
que como las demás,
caen con la misma gravedad
al suelo,
y decidí tener, mi propia gravedad,
y volar a mi ritmo.

Aunque luego, solo encontrase nubes de
tormenta a mi alrededor.


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