jueves, 31 de diciembre de 2015

Sal.

A estas horas, hace un tiempo
Tú y yo estaríamos escondidas
Debajo de las sábanas,
Mientras que fuera,
La lluvia golpeaba fuertemente
Contra las ventanas,
Asustadas mas por nosotras que por la lluvia,
Buscándole un por qué
A nuestros desnudos cuerpos.
Ahora no estás,  ni tampoco
He podido crear un mundo paralelo
Donde el centro seas tú, 
Y mi religión -creo que soy pecadora, al menos, cada vez que te pienso-.
Ahora solo escucho la lluvia
Que con rabia intenta hacerme ver
Que no vas a volver,
Se regocija, pero con rabia,
Intentando abrir las ventanas
Para mojarme
         -no sabe que ya estoy más que mojada-

Es una pena; que no pueda aguantar
Ni una noche sin escribirte pequeña,
Una pena que vuelva a pecar,
Cada mañana pensándote,
Mientras me tiemblan las piernas,
Una pena que yo, sea tan insaciable,
Y tú, tan genuina, y qué pensarte
A día de hoy, no está prohibido.

Que pena que las gotas de agua, no puedan mojar lo que ya está húmedo,  y que el viento,
Solo sirva para recordarme,
Como me sabía de memoria tus cosquillas,
Porque sabías a invierno,
Y yo era la estufa,
que te hacia llegar a primavera,
A día de hoy sigues siendo invierno,
Sigues fría como el hielo,
Pero no sabes,
Que la sal además de derretir el hielo,
Sirve para curar las heridas,
Y que además de estufa, yo sirvo
Para todo lo que quieras,
Puedo ser alcohol,
Ser comida,
Y ser sexo, 
Y dártelo también.

Que ambiguo es soñar contigo e ilusionarme,  y después saber que todo está en mi cabeza,
Y que probablemente nunca
Podamos volver a perdernos,
Entre mis sábanas.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Mi propia gravedad.

Creo que una vez más,
he vuelto a arrasar con todo a mi paso,
a veces pienso que soy como una ametralladora,
que una vez que se le han acabado las balas,
no sirve, absolutamente
para nada; a no ser que la vuelvan a reponer.
Pero que si tiene balas,
puede hacer muchísimo daño,
sobretodo si se mete en tu cabeza,
o te da en el corazón.

Me da rabia pensar,
que he vuelto a exagerar la situación,
intentando buscarle,
la quinta pata al gato,
¿no era así la expresión?
             
                  - Media sonrisa-

Pero bueno, aquí estoy,
después de tantas disculpas,
la gente va a empezar a pensar,
que los voy buscando,
que solo quiero hacerles daño, y ya
no se como hacerles ver que no.

Maldito el día en que decidí no mentir,
maldito el día en que decidí ser yo,
y no convertirme,
en un azulejo roto
de tu pared,
en una gota de agua más,
que como las demás,
caen con la misma gravedad
al suelo,
y decidí tener, mi propia gravedad,
y volar a mi ritmo.

Aunque luego, solo encontrase nubes de
tormenta a mi alrededor.


Nada.

Estoy viendo de que hoy va a ser un día tan normal como los demás. Creo que esta vez si me he cabreado, por alguna razón que no llego a comprender lo he hecho, y creo que no estoy orgullosa de ello.
Nadie se merece que yo esté ahora de mal humor, nadie se merece que yo le castigue de esa manera, creo que realmente, nadie, y repito NADIE, debería de adentrarse en el oscuro agujero de mi pecho.
No entiendo el porqué la gente se interesa tanto en mí, solo soy una más de entre tanto loco suelto. Si yo me viese venir, me daría la vuelta al instante y no me miraría ni a los ojos.
Hoy ha sido un día de recordar momentos antiguos, de leerme a mi misma varios años atrás, y de intentar no volver a cometer los mismos errores otra vez.
- Que ilusa e ingenua -
No entiendo, por qué debería seguir intentando comprenderme. Todos los días intento leer lo que escribo, y me doy cuenta de que parece que no soy la misma frente al ordenador, que frente al mundo. Y me asusta. De verdad.
No entiendo como alguien puede comprender quien soy, cuando no lo se ni yo misma. No entiendo porque soy interesante, cuando repito, soy demasiado anormal, dentro de lo normal, y demasiado extraña dentro de lo raro.
Ya no se ni lo que digo.
Que bonito es dejar los dedos en el teclado sin saber lo que pasa si quiera por mi cabeza, ni pensar en si lo hago o no lo hago bien, y que bonito es soñar.
A veces pienso que preferiría la mentira ilusoria, antes que la verdad dolorosa, y eso, me ha recordado a San Manuel Bueno Mártir, un libro que leí hace ya bastantes años.
Y he vuelto a pensar en el pasado ¿lo véis?
Creo que mientras siga pensando en lo malo que fue mi pasado, y en las pobres decisiones que tomo frente a temas importantes, nunca llegaré a pensar en el hoy, o en el mañana.
Quizás me da miedo pensar en el hoy, o pensarte a ti.
Y ya estoy mezclándolo todo en mi cabeza, pero por favor no te vayas.
Al menos se que en un par de días, o quizás unos pocos más, esto se me pasará, porque yo soy así de cambiante.
Y así de gilipollas también.
Qué gracioso.
Soy de crearme ilusiones con mas bien poco, pero quizás, por crearme ilusiones con todo es por lo que sigo estando aquí y aun no me he ido.  Soy de gritarle a la vida que venga, si tiene cojones, porque yo los voy a tener mas gordos que ella.  Soy de dar tantos consejos que luego no sigo...
Soy de caerme y levantarme sola, aunque en mi cabeza esta el holograma de alguien inexistente tirando de mi mano. Soy de querer a la nada, y luego llorar por mi misma. Soy poeta, y si no fuera por tí poesía, no sería nada - eso si soy algo, porque tampoco lo sé -. Soy de preguntarme quien soy,
de pegarme golpes contra todo por no mirar bien por donde voy, o por ser tan subnormal, que sigo
pensando que aquello que me hizo daño, no va a volver a pasar. Porque soy tan idiota,
que creía que tú, eras diferente.

Quizás simplemente soy yo la que se imagina todo, y que el jugar le gusta a todo el mundo,
(si me gusta hasta a mí). Lo que pasa es, que yo no suelo darme cuenta de cuando la cago, y que los sentimientos, por muchos cojones que tengas, no los puedes controlar. También soy de exagerar las cosas, quizás por eso me lo tomo todo tan a pecho.

No voy a terminar esto, porque se que no puedo, porque a veces las cosas no tienen final, y esta vez, prefiero quedarme con las ganas de ganarte.

Cansancio.

Estoy cansada ya,
De que la historia se repita una y otra vez,
De no ser capaz de darme cuenta,
De que la vida es demasiado
Hija de puta conmigo
En el tema del amor.

Quizás deberia dedicarle tiempo al vicio y al juego
Y dejar lo otro
Para aquellos que sepan jugar bien sus cartas.

Es gracioso, porque a mi eso de sacarme un as de la manga no me sale,
Ni soy de jugar con trios, ni dobles parejas,
Yo solo suelo tener pareja,
Y encima de doses;
Y el full ya lo dejamos para los que ganan, al igual que las escaleras,
-Yo solo queria quedarme en esa escalera contigo-

Estoy cansada de que la vida me depare eternidades,
En las que la soledad es lo que mas presente se encuentra.
Cansada de que en vez de jugar yo,
Jueguen conmigo,
Cansada de las risas nocturnas,
Y de los besos robados,
Porque te pueden robar otra cosa, mientras te besan.

Cansada de que tus ojos me miren, como diciendo
"Te lo dije" pero a la vez
Sigan mirandome como antes.
Cansada de los amaneceres
Fumando sola en el balcón
Porque al final lo que se ha hecho cenizas
Es mi pecho,
Y se que tú vas a volver a tirarlo a la basura.

Y que no pueda decirte a la cara lo que pienso...

¿Y qué si no esperaba sentirme asi,
Cuando supuestamente te estaba apoyando en tu decisión?
¿Y qué si soy gilipollas y se me ve venir de lejos?

Mis lagrimas las vas a guardar tú en un bote,
Porque yo paso de volverlas a saborear en mi boca,
Y mas aún,
Porque se que son las primeras que derramo contigo,
Y no van a ser las últimas.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Leyenda de la niña y la piedra.

Vuelve a repetirse la misma historia, de la niña
que se enamoró de una piedra.

A mi de pequeña solo sabían contarme cuentos con finales felices,
Y tú todavía no has acabado ninguna de mis historias,
regalándome un orgasmo.

Nos acostumbran a soñar despiertos, y a no dormir de noche, porque la noche tiene ese "nosequé" que desvela a los corazones, y calienta cuerpos debajo de las sábanas.

Repito, ha vuelto a ocurrir,
Estoy tan cansada y descansada de volver a tropezarme contigo...

Porque eres la piedra en mitad del estanque de mis piernas,
pero a la vez eres el objeto inamovible de mi camino;
parece que cuando intento apartarte con una patada,
vuelves a toda velocidad a chocar conmigo y me haces
caer de bruces contra el suelo fabricándome una nueva cicatriz en el pecho.

Porque eres tan perfecta para
Ser piedra...

Eres una piedra
que hace que me den cosquillas
cuando te miro,
porque eres una piedra que puede llevar mas de sesenta y nueve adjetivos a su espalda;
- Y mira bien el número
que no se te olvide que es
Una de nuestras posturas favoritas en la cama -.

Eres idiota, tierna, cariñosa y a la vez tan hija de puta,
eres indiferente, egoísta pero
a la vez tan exótica;
Despistada y patosa,
Malcriada y niña
Y a la vez tan adulta...
(Y sí me estoy refiriendo a nuestros juegos nocturnos, no aptos para menores)

Pero para ser piedra, y hacer
que repita contigo las mil y una noches, y que vuelvas a revivir
los incendios de nieve en mi pecho cada vez que me miras;
Que bien te lo montas.

Vuelve a repetirse la historia de la chica que se enamoró de la piedra.
Lo más gracioso es; que esta chica era una piedra también,
pero que cada vez que está cerca de la piedra, se desmorona y vuelve a ser persona, aunque solo sea
por una noche.

Y así los polos opuestos se atraen, pero cuando son de la misma condición se repelen.

Y así la leyenda, no será leyenda una vez más,
O es solo que dentro de unos años,  alguien dirá
haber visto a la niña convertirse en piedra,
y nos reiremos tú y yo,
Sentadas de la mano,
Viendo como la historia se repite
en alguien, que esta vez,
no seamos nosotras mismas.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Navidades.

He aprendido, que la navidad
solo es una fiesta más de esas
para vaciar bolsillos y derretir
tarjetas de crédito.

Nos lo pintan todo con luces
para que entre tanto anís
y villancico mal cantado,
y mientras nos atragantamos con las uvas,
no nos demos cuenta de que ya
le estamos soltando el aguinaldo a alguien otra vez.

Y esque se funde el dinero solo,
y nadie nos agradece nada.
Porque el misterioso papá noel de los cojones viene antes, y ya con los reyes, entre el roscón y los regalos,
podemos decir que hemos  gastado varios meses de sueldo.

Pero que bien quedamos regalándole algo a esa persona especial;
o hablando con familiares que llevamos sin ver más de un año.

Y que sarcástico es todo,
y que drástico cambio de humor
cuándo te das cuenta de que todo
es una mentira.

《Que la familia se reune,
para tener un motivo para estallar
los botones de sus pantalones
Solo dando 5 euros de propina;
mientras que hacen el paripé de
ser familia claro está,
que los reyes no hacen felices a nadie, 
(Porque no veas como cuestan los putos regalos de los cojones)
bueno a alguien sí
A los niños,  cuyo trauma quedará
de por vida, cuando se enteren de que todo, hasta ellos,
son los padres.
Y que las luces, son un gasto mas al ayuntamiento,
y que la nieve aquí en España
no existe a no ser que te subas al
monte con las cabras.
Y que los bombones,
Al final te arrepientes de habertelos
comido con ansia sin disfrutarlos
porque has cogido 6 kilos de más
Y tienes 200 euros menos.》

Pero que borracheras.
Pero que fiestas y que desfase.
Y que putada que justo después empiecen los examenes que una vez más vas a suspender.

En conclusión; la navidad está hecha
para las personas que saben soñar
despiertas como yo.
Para las que saben pasar las vacaciones con aquellos que ya estaban ahí antes,
y no los que ve una vez al año
para recoger su aguinaldo e irse,
(Que paguen los kilos de gambas antes, que putos),
para los que les gusta estar ebrios
y escribir, mientras ven a su
alrededor, cantidades de sueños
rotos, y de corazones que se van
a destrozar una vez empiece
el verano.

Que real todo lo que digo.
Las parejas se forman con el frío,
porque un cálido abrazo lo echa
de menos todo el mundo,
y el verano, con el calor,
más tiempo para pensar,
para beber,
Y para liarse y follar con otros.

Adiós promesas hechas.
Adiós te quieros sin ningún motivo.

Pequeña,  recuerda que yo no hago
promesas en vano,
ni me veras gritarte te quiero al oido;
porque para decir mentiras,
puedo decirte que no quiero tenerte
que no quiero derretir el hielo
De todos mis cubatas en tu ombligo,
Que no quiero arañarte la espalda
Ni besarte, hasta que lo que se gaste, sean mis labios,
Y no mi tarjeta de crédito.
Y que no quiero pasar ésta navidad
Contigo,  ni coger juntas caramelos
De las cabalgatas de reyes,
Ni gastarlos luego con nuestras lenguas.
Y te reirás al darte cuenta
De que me ha crecido la nariz,
Pequeña.
Y que esta navidad,  solo es
Una excusa más
Para gastar la tinta de
mi bolígrafo
Contigo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Reflexiones nocturnas.

Me he dado cuenta, de lo complicado que es tener un estilo propio.
A mi escribir nunca me ha costado, pero cuanto mas lees a un poeta, más se te pega su forma de escribir - también porque intentas llegar a ser tan bueno, o simplemente aprender de lo que hace - aunque en el fondo, se note tu esencia en dicha copia.
Bastante se ha notado de mis publicaciones, cuando he leido y cuando me he dejado influenciar por algún poeta, y cuándo simplemente no he hecho nada.
En estos ultimos es recalcable, que mi literatura ha evolucionado a pasos agigantados, a parte de que se he vuelto aun menos sutil y mas erotica.
Es gracioso el poder que tienen las palabras y a veces lo poco que nos cuesta usarlas en la frase, que nunca podriamos decirle a ciertas personas,  o el efecto tan fatídico  o   maravilloso que las palabras pueden tener sobre alguien.

Las 24 horas de mi insomnia.

No me acuerdo dónde
Escuché,  que nada bueno pasa después de las dos de la mañana,  y permiteme que te diga pequeña que por desgracia, la noche, es el momento del día en el que mas te pienso.

A mi eso de dormir si no es contigo, no me atrae,
Al igual que no me gusta correr cuando llego tarde, sabiendo que el tren no me espera, y que la estación,  a estas horas,  me pilla demasiado lejos.

Cada vez que tengo que despedirme de tus ojos,
se me corre el rimel, y lo que no es el rimel, de las ganas de follarte una ultima vez en el cuarto de baño;
pero sabes también que a mi eso de las ultimas veces, me suena a mentira, y que recorreria con gusto los 400 Km que nos separan a pie, por la carretera de tu cintura,  al igual que me perdería por el mapa de tus ojos, y me acabaria ahogando en el pantano de tus piernas;
para poder verte.

No se que tienes pequeña que haces que todo lo que escriba pensandote, suene húmedo,
O es que yo me humedezco cuando te tengo cerca,
Que también podría ser.

También es que me paso las 24 horas del día pensándote, los 1440 minutos del dia soñadote despierta, y si quieres te lo puedo pasar a segundos, pero
poco puedo imaginarme contigo en 1 segundo, necesito varios al menos para sacarnos un orgasmo.

Que mal suena la noche si tu no estas en mi cama haciendome cosquillas...

Pero en mi cabeza,
Já,
Qué maravilla es tenerte las 24 horas de mi insomnia.

Regalando orgasmos sin saberlo.

En decisiones nunca he sido la primera,
La primera conversación que tuvimos fue bastante subidita de tono.
¿la recuerdas? Lo mejor es que tus preguntas no iban para mí
sino para mi pasado, solo querías saber
si era más o menos guarra, para gustarte más o menos,

                               - para dejarme salir o no con tú amiga -

Que ambigüedad más bonita, cuando al siguiente día
                               (que pudieron ser semanas, y no horas)
pasamos todo el día juntas de la mano;
cuando yo tenía pareja, y tu, bueno eras tú,
como siempre sola, y enamorada del amor.

Que desafortunado el día en que decidí pensar en ti,
con algo más que mi cabeza, y empecé a pensar
con mi mano derecha, y la izquierda de vez en cuando.

Fantasear contigo nunca fue una de las cosas de las que estuviera orgullosa
más aun, cuando tu lo sabías, y yo sabía que tu lo hacías conmigo;
nos faltaba gritar al mundo que queríamos follarnos;
una pena que yo tuviese pareja, y que tú, repito, fueras tú.

Ya han pasado varios años desde ese día que sin decirlo
Nos estábamos devorando con los ojos, y desnudando con las lenguas.

Quién diría que a día de hoy, seguiríamos jugando al escondite,
Con eso de eres mi amiga, y luego qué más.

Eso digo yo, que putada es tenerte delante,
y solo poder devorarte si me atrevo, o si te atreves,
pero que putada más bonita, fue darme cuenta
que debajo de la práctica sexual, y de la química,
cuando me abrazas con tus piernas, 
no es solo el calor de tu coño el que siento,
también hay amistad en tus ojos.

Que cojonudo todo, cuando lo piensas
y no quieres que termine nunca de pasar.

Qué bonito es follarte y versarte a besos de vez en cuando.

Es solo una de las cosas que nunca se irá de nuestra amistad,
que de vez en cuando aparezcas en mis noches de fuego
Y yo en las tuyas, 
y nos regalemos orgasmos sin saberlo.

Follarte, no entra dentro del diccionario.

Como cuesta pasar al lado tuya,
y no girarme para mirarte el culo,
¡Qué coño!, lo hago.
Cuánto cuesta escucharte hablar y no callarte con un beso,
joder, hija mía que labios.
Cuánto cuesta, no sentir celos del mundo, porque todos
puedan mirarte y soltar por dentro
- “lo que yo te haría si te cogiese” - ,
y cuanto cuesta reconocer, que yo también
lo hago a veces.

Es pecado, reírme hablando contigo
cuando la conversación se torna caliente
en cualquier punto álgido de la noche;
cuando el tonteo, roza lo absurdo de las ganas que nos tenemos,
cuando las ganas no cesan ni cuando nos tocamos.

Que poco cuesta dedicarte una poesía,
que describa las ganas que te tengo,
como si yo no fuese un cristal
y pudieses ver a través de mi pecho,
de mis ojos, o de mi forma de reaccionar cuando te toco.

Tiene un toque de gracia pensar, que a veces la atracción
roza lo incoherente contigo, o sin rozarlo;
porque con nosotras es bastante comprensible.

Me reitero en decir,  lo que jode que la gente confunda
los “te quiero” con un “tengo ganas de follarte”, y que el gustar
pinte ya más de enamorado,
que el que alguien quiera empotrarte en la pared.

Y que me gusta, que la descripción de ser normal
no entre dentro de mi diccionario,
ni dentro del tuyo.

Y que me gusta ser tan clara, y ser basta desde mi nacimiento,
y que si quiero comerte entera te lo digo, y no me lo callo,
¿Para que malinterpretar cosas cuando es fácil decir
“te follaría, hasta que follar, desapareciese de mi diccionario”?

La importancia de una sola frase.

Te acostumbraste a decirme
que todo lo que hacía, estaba mal hecho,
y que nunca la perfección, llevaría mi nombre.

Te acostumbraste a decirme, que la muerte,
solo era una etapa más, para llegar
a poder reencarnarme en mariposa
aunque en tu opinión,
solo llegaría a ser una mosca cojonera.

Te acostumbraste a decirme que no existía
el amor sin el sexo,
ni la amistad sin dinero,
y que lo más preciado en la vida
no era la palabra.

Te acostumbraste a dejarme por los suelos,
y  seguir pisoteándome hasta que te diese por pasar de mí
para ir a recoger tu orgullo a otra parte,
a buscar a alguien que no pudiese juntar los granos de arena
para hacer una castillo;
a alguien que no pudiese coger su queja
juntarla letra por letra,
y escupírtela a la cara con una sola palabra,
“egoísta”.

Existen mas palabras para describir lo que me has hecho
y sigues haciéndome.
Pero no merece la pena, encontrar rimas,
ni mencionar, que si quiero llegar a mariposa
es porque volar implicaría
poder mirarte por encima de tus zapatos;
que no pudieses cogerme por muy alto
que estuviese tu ego,
que mis lagrimas harían de tu cielo un día nublado
y mi alegría,
te mostraría que existe sol mas allá de la tormenta y de los truenos
que son tus gritos.

Que la perfección puedo conseguirla siendo yo,
para aquellos que quieran buscarla en mi sonrisa.

Que puedo buscar el amor si quiero, pero que el sexo
mola bastante, más aún si encuentras el placer
en el vicio que son los orgasmos
y la risa, dentro de un polvo.

Y que el dinero, sirve para comprar el sustento,
pero no va a hacer mejor por ello a una persona.

Por ello hice de la palabra mi vida, y de ella un arte. 
Y te arrepentiste aún más de ver, lo que podía hacer con ella.

Cometiste un gran error,
me hiciste aprender a creer en aquello
que me dijiste en una de las veces que te hice caso
“de lo que te digan no te creas nada, y de lo que veas, la mitad”,
a día de hoy lo comparto.

No es por subir mi ego,
pero ahora mismo,
mis pies no tocan el suelo,
Y los tuyos,
Se están hundiendo en el barro. 

La guerra fría.

Recuerdo cuando llegaba a casa
más tarde que pronto
                quizás con alguna copa de más,
y lo único que encontraba en la cama
era un incendio de lágrimas.

Pero que confortable era,
poder dormir y saber
que no era solo mi humedad,
sino también la tuya;
y que habías dejado aquí tu olor
antes de irte.

Aquello era un guerra fría de miradas,
sin ninguna consecuencia más
que tu silencio y un portazo a modo de tarjeta amarilla

- Primera falta - .

Aunque las verdaderas guerras las librábamos en la cama,
cuando desenvainábamos espadas,
y tu lengua combatía con la mía,
a ver quien sangraba antes en el próximo mordisco de labio;
cuando golpeábamos fuertemente nuestros cuerpos
a modo de cañonazos,
pero ninguna salía herida;
cuando nuestros orgasmos,
solo eran banderas blancas, que volveríamos a romper
segundos después
empezando con otra lucha.

Aun recuerdo,
las cosquillas de tu estomago,
el escribir poesía sobre tus caderas
con mis versos, o mis besos,
pero no levantarme de la cama,
para no destaparte con la manta que era mí abrazo,
se me olvidaban cada una de las palabras que utilizaba
para describirte,
por eso luego tenía que ir buscándolas por tu cintura
siguiendo el recorrido de tus lunares.

Pero tú no comprendías que el desenfreno y mi palabra
no eran suficientes para mantenerte cerca mía,
y te empeñabas en acercarte,
Cuando yo te fui alejando con mis ojos.
                
                 - Que mirada más ambigua, tan fría y tan caliente -

Me mirabas y volvía a recorrer tu cara
esa lagrima valiente,
que cada dos por tres luchaba por quedarse en tu ojo,
y esta batalla no podíamos solucionarla con el sexo, cariño,
aunque repito, a día de hoy,
echo de menos esas batallas.

Te fuiste dejando la humedad entre mis sabanas,
las heridas de bala y de tus cañones en mi cuerpo,
y lo peor,
el recuerdo entre mis sabanas,
de ese pacto de delirio y lujuria
que ocurría, en las trincheras

de nuestros labios. 

Stand by

He pensado en el mañana sin ti,
en buscarle el encanto,
a un amanecer sin ti a mi lado;
a una película sin palomitas - e importante -
Sin que alguien me las robe.

El no sentir tus besos en mi cuello,
cuando estas intentando buscar mis cosquillas,
el ir de compras sin alguien de mi mano
que me eleve, y no me recuerde que estoy comprando
y que realmente odio el hecho de ir a comprar.

Odio la gente,
más aun, si tú no estás a mi lado
y me recuerdas que debo ser amable;
que debo contener mi ira, cuando pasa alguien por mi lado
y golpeándome en el brazo, sigue hacia delante
porque está en “Stand by” y ha desconectado del mundo
con algún tipo de tecnología de los que nos rodean.
Me coges de la mano, me miras a los ojos,
y vuelvo a ti, en vez de girarme y darle fuerte en la cara
hasta que se de cuenta, de que el mundo eres tú
y no esa imagen que ve en la pantalla de su móvil.

No paro de pensar, en que nunca sería nada sin ti,
si no probase el envejecer a tu lado, y con unas arrugas de más
seguir quedándome calada hasta los huesos
de tus brillantes ojos,
y aunque con una voz más ronca que suave
de tanto cigarrillo matado entre tus labios;
que tus  - te quiero - , me sigan sentando
como mil puñaladas en el estómago
y  me sigan temblando las piernas.

No puedo no imaginarme un futuro sin ti,
no puedo pensar, en que sería de mi vientre
si no sintiera repetidamente tus labios cerca,
si no erizase su vello, con solo oír tu voz.

No desaparezcas, no te vayas,
eso implicaría, tener un motivo para no desvanecerme
eso implicaría,

ponerme en modo 
“Stand by”
como el resto de la sociedad. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ella estaba sola, asustada, el corazón se le salía del pecho, latiendo asincopado, como si de morse se tratara su lenguaje. -¡como para intentar descifrarlo! -. Estaba cansada de llorar, daba igual lo que hiciese, una vez y otra sus fantasmas volvían a aparecer, y con ello sus miedos. No podía contarlo, cada vez se le hacía más grande el mundo, y gritar era imposible, aunque de vez en cuando, saliesen de su interior sonidos un poco absurdos, unas veces más profundos que otros; ella intentaba sonreír, solo quería olvidarse de lo que le rodeaba, aunque era bastante imposible.

Podríamos decir, que su vida era paradójica, con un poco de sarcasmo, y su forma de vivirla más que nada redundante. Se dedicaba a observar todo lo que le rodeaba con un toque de retintín y una sonrisa rota en su cara. Rota… quebrada por dentro vivía, con un sonido inaudible en su corazón, y esperanzada, esperando que llegara la hora de vivir de verdad y de dejar todo lo anterior, a un lado. 

Ebriedad de los alcohólicos, sin saber si es de vivir o de beber.

La puta vida de los soñadores,
De aquellos ingenuos que van
Por la vida, creyendo
Que el mundo es bueno.

De los que aunque caigan, aunque les jodan bien,
Siempre tienen una segunda oportunidad
Para todo, y una tercera, y una cuarta…
Y sucesivamente va aumentando el daño en su pecho
Porque ya no les queda corazón por agujerear.

De aquellos que no duermen y por eso
Siempre están soñando, y de los que lloran
Y ya no saben ni el porqué.

La vida que se nos lleva,
Que cada vez duele más y no da razones,
Solo viene y “zas” otro pisotón en el pie
O en la cabeza, donde le venga bien.

La puta vida de los que aman, y creen
Que podrán seguir amando, y al igual
No saben ni ellos mismos el porqué.

La vida de los muertos de hambre,
Del dinero por prostitución masiva de mentes,
Sin alma,  que vagan creyendo que pueden ser.

La vida de los que nos roban, se ríen,
Y lo repiten, lo vuelven a hacer,
Nos sangran, nos rajan con sus peliagudos créditos
Y nos abalan con mentiras;
Nos gritan a la oreja, y tú gimiendo
Cabeceas y sonríes
             
            - Éste grito, fue menos hiriente que el de la otra vez-

La vida de los que sueñan sin llegar a nada,
De los que matan cigarrillos en sus bocas
Y no saben, si están ebrios, de tanto vivir o de beber,
O viven en esta vida de mierda
O sueñan que han ganado, cuando realmente
Han vuelto a perecer.

Ingenuidad de aquellos que se aíslan en su mundo
Por no saber, que estando solo,
Se está igual de mal que acompañado;

Porque sabes, que la próxima caída,
O la zancadilla que te pongan bajando las escaleras del metro
Va a doler,



                Y de eso puedes estar completamente seguro.

La Queja.

He vuelto a caer en la tentación de escribir, de dejar vagar mis pensamientos sin saber si quiera lo que escribo, la queja, la queja se repite en mi mente noche tras noche y realmente ya no sé ni el porqué la tengo tan presente en mi vida. 
He escuchado mil veces que mi vida es  como una telenovela, que debería escribir un libro sobre todo lo que me pasa, pero no me atrevo, mi vida está basada en mentiras, o eso espero, no quiero creer en mis realidades, no puedo llorar día tras día por un mundo que visto difícil, es más fácil que el de la mayoría; quizás debería reírme como los demás, emborracharme y seguir como si nada pasase… quizás no, de hecho es lo que hago, me sorprendo a mi misma sonriendo delante del espejo mientras las lagrimas corren por los cristales rotos que se quedaron en el suelo de mi pecho y que nunca me paré a recoger.
 Los cristales cortan, más aun si la cantidad es grande y no llevas guantes de acero para recogerlos, más aun si vas sin tiempo y debes recogerlos con prisa, se punzan en tus dedos y te quedas sin la capacidad de utilizarlos, y yo un día elegí entre utilizar  mis dedos para escribir, o el dejar que los cristales se fueran hundiendo en mi pecho; y lamentablemente la segunda opción fue mi elección
 - buena o mala –
Ahí quedo y a día de hoy persiste la muy cabrona.

Soy cabezota, mucho, mi madre me enseñó a serlo, o lo era antes incluso de poder aprender de la gran persona que es ella. Nunca me pare a pensar que el vivir sola, podía hacerme descubrir tantas cosas, que podría hacerme comprender que cumplir los dieciocho no significa vivir la vida loca porque no tienes a nadie que mande en ti, mentiras, más que eso, pues ni tú misma puedes llevar el mando de tu propio cuerpo. Cometes errores que luego no tienes la capacidad de remediar, y por tu orgullo no puedes volver con el rabo entre las piernas, a pedirle ayuda a tu madre, ella puede tener más problemas que tú, la mía los tiene.

Y aun así te ríes, no ha sido tanto el daño del pequeño cristal que se ha clavado esta vez, quizás el siguiente será mayor y de esta no levantes cabeza, porque ya no te quede oxígeno en el pecho, y expires por fin; o puede que no, que quien este ahí arriba y nos crease, lo que sea que hizo que este planeta a diferencia de los muchos otros que existen, seamos nosotros el planeta en el que exista este tipo de vida, se siga riendo y aunque el próximo cristal sea más grande y el daño mayor, te permita el seguir viviendo, para que sigas disfrutando de lo que es aprender de la vida y de los orgasmos del daño, la humedad de la sangre, y la fluidez con la que se escurre por tu pecho.

Dieciocho años y aquí sigo, negándole a las estrellas el hecho de reunirme con ellas, negándole a la vida el poder existir allí donde sea que vuele mi alma, negándome la libertad, y escribiendo. 

Aquí sigo, tras la queja de alguien que persigue amaneceres cuando el cielo está nublado y truena sobre su cabeza, de la que busca estrellas cuando aún el sol no se ha ocultado; la queja de mis pasos perdidos entre las críticas del bullicio de la ciudad, que como yo se quejan banalmente de todo lo que nos rodea, sin tener ni idea del porqué. 

Muriendo poco a poco, aclamando la victoria de un final transcrito en libros deshojados, que huelen a polvo y están escondidos, amarilleando, en los rincones vagos del desierto alado de nuestro pecho, muriendo, desangrados, entre palabras mal dichas e infiernos malsonantes, que aunque apetecibles, siguen siendo el paraíso descendente de los que esperan reunirse algún día con la causa del cristal que se encontraba en su pecho, para agradecerle, el haberse saciado inconscientemente de sus escamas, impasibles, a su triunfo.  

Pequeña.

Que amargo fue desconocerte,
volar hasta tu cuello
y encerrarme en ese maravilloso
cuento de hadas que se encuentra
en tu cabeza;
donde las cosquillas
son el síndrome mas bonito
de felicidad.

Te gusta espolvorear tu esencia
con esa mágica forma de sonreír tan peculiar,
encantando a los seres malignos
que viven en mi conciencia,
y apartarme.

Repito,
que desafortunado el desconocerte
y el conocerte dormida.
El ser la única que puede desear
que se pare el tiempo cuando respiras a mi lado
el ser la única que puede vivir esa
melodía de respiraciones y frenesí,
que repites entre tus sabanas,
desnuda.

El poder abrigarte
con una desesperada risa,
y el abrazarte con mi melancolía.

Te miraré despacio,
mientras me esfumo como tu polvo de hadas;
mientras en tu pecho
se metamorfosean las mariposas,
y vuelan chocándose contra las paredes
de tu estómago
                - que absurdo -
que desafortunado el no quererte,
el no soñar contigo,
el reír,
desentonar,
titubear con lo único que escribo,
que afortunada soy por no encontrarte,
y que privilegio el ser la única
que ha saboreado tus cosquillas,
y se ha perdido entre tu pelo
y se ha encerrado en tu castillo
de dragones, habiendo luchado
contra ellos.

Mirarte con el placer,
de aquello que sabes que nunca tendrás,
con el corazón cerrado a cal y canto,
y la cremallera del pecho trabada por dentro
para no poder volverla a abrir.

Que desatino el haberme caído en el abismo de tu cuello.

Repito,
Habría sido magnifico desconocerte,

Pequeña.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Me he dado cuenta de que siempre he  necesitado de  una musa para escribir
Quizás es demasiado pronto para dedicarte un poema,
Demasiado pronto incluso para pensar
En algo que nunca hemos tenido
Pero he decidido dedicar mis palabras al vicio
Dedicar mis silabas y mis letras a expresar
Algo que como puedes ver no puedo decirte de otra manera
Que no sea con la poesía
Pasear contigo, pero en vez de darte la mano, darte un frase,
En vez de regalarte flores, que los regalos sean poemas,
Ya que mi literatura mediocre,
No da para presentarte más que versos,
Cuyo único fin sea que los comprendas.

Es verdad que cuando te miro no sé ni quién eres,
Puesto que en persona nunca hemos hablado,
Te miro desde lejos, riéndome por lo  bajo comentando tu gran belleza
Te contemplo desde fuera, y te escribo
Puesto que cuando te tengo delante,  si no voy ebria no puedo hablarte.

Quizás se eso, no puedo expresarme
No se diferenciar entre horas, ni entre números
Mezclando cada sílaba y mal pronunciando
Soy como los niños pequeños cuando ven algo que le gusta
Que en seguida quieren cogerlo
Y la primera vez que lo sostienen, piensan que es lo más delicado que han visto nunca.
Así eres tú, tu piel pálida de porcelana, y esos ojos azules que me miran con recelo
No puedo expresarme, me agobio
Mis cuerdas bocales se entrelazan emitiendo raros sonidos
Y suspiros, y risas
Pero nunca palabras,
De esto que no puedo ni decirte “hola” porque cuando respondes,
Me quiebro por dentro.

Puede que todo esto sea un sueño,
Una ilusión sin sentido,
De esas cosas que son “culito veo, culito quiero”
Y que si  alguna vez te tengo,
Me canse al instante,
Pero puede que sea de esos sabores,
Como los helados, que
Da igual cuantas veces los pidas
Que siempre vas a querer seguir repitiendo

- ¿Sabes cuales digo?

Yo pienso que para mí eres así,
Es una mezcolanza de sentimientos,
Eres lista y aplicada,
Y el destino siempre nos junta,
Pero nunca nos vemos…
Aunque estemos en la misma habitación,
Da igual sitio, nos miramos, pero no nos vemos
Nuestras miradas se topan siempre
Hasta el punto de llegar a ser incómodo,
Porque siempre sonreímos y bajamos la mirada por miedo,
Miedo, valor, palabras…
Ya me he vuelto a liar, se mezclan las palabras
Que a borbotones se juntan en mis versos,
Se quiebran las frases y se cambia el ritmo,
Y no soy capaz de quedar contigo, como amigas
Sin amigas,
Siempre estamos cerca pero…
Pero no hay huevos,
No los tengo,
Algún día tendré el valor,
De que cuando me encuentre con tu mirada, la sostenga, y haga que tú no la bajes
Y que terminemos,

Fundiéndonos en un beso.

Eres Espacio y Luna.

Quiero coger la maleta
Y marcharme, saltando
Letra a letra, por las palabras
Que definen
 
el contorno de tu cintura
Quiero coger el tren,
Para no caerme en el abismo
De las carreteras,
O del espacio que separa
 
Las palabras,
Del hueco de tus caderas,
Tendré que coger el avión,
 
Para dejar volar mis besos,
Que lleguen a todos sitios
Rápidos, precisos, húmedos
E intensos
Desde tus tobillos,
 
Hasta lo alto, donde
Están tus labios.
Por último, habrá que comprar
Un buen barco,
Resistente, para sumergirme
Entre tus piernas,
Y no hundirme entre humedades, y fluidos
 
Y olas gigantescas,
Y poder estar firme;
Ante las exclamaciones de
Tus gemidos y tus frases hechas,
 
Quiero escribir un poema
Con tu sabor, y que defina
Cada parte de
Tu torcida Sonrisa,
Que nunca acabe,
Que sea el aire
 
que sale Y entra
De tus pulmones, limpios
De todo humo y cigarrillo
Barato,
Quiero ser todo tipo
De transporte urbano,
Para que no me cueste caro
El dejar de pensar, para mirarte
Y saber que estás ahí;
 
Por último quiero
Ser un satélite,
 
De esos que construyen
 
Los humanos;
Para estar alrededor tuya
Siempre; y observarte;
Besarte; acariciarte, mimarte,
Amarte; quererte y odiarte;
 
Ya que así es el espacio,
O la galaxia;
 
Precioso, descuidado, y peligroso, lleno de estrellas,
Y de cuerpos rocosos,
Reflejo y agujero negro
De la luna,
 
-Parecida al piercing
 
Redondo de tu ombligo-
¡Pero es tan difícil
El llegar hasta allí
Y es tan difícil el salir con vida
Y fácil el poder
morir asfixiado!
Que tengo miedo,
De besarte,
Llegar a la mitad
Y perderme y hundirme

En el agujero de tu ombligo.
(04/01/2015)
Estoy escuchando el rumor
De lejos
De ese profesor de genética,
Entusiasmado, intentando
Darnos a entender que luchemos
Que la ciencia es algo más
Que recortes y pobreza
Quiere que investiguemos.
Pero estudiar no es fácil
Como estudiante adicta
A la vagancia y al no ser,
Al vicio del alcohol
Y del no tener nada que hacer
Puedo decir, que no hay ganas
Y sabiendo que en la cola del paro
Terminaré, no hay futuro
Como para poderle atender.
Explica cosas de aminoácidos,
De cromosomas metafásicos,
Y de conceptos que mi mente
Aún no puede albergar,
Me hace pensar en el futuro,
En los idiomas,
Y darme cuenta de que tengo ganas de llorar.
Echo de menos eso de querer hacer algo,
El no tener que preguntarme
Día tras día
Que coño estoy haciendo con mi vida,
He perdido las ganas de luchar
De enterarme de lo que la vida me quiere contar
He empezado a sumergirme
En la negrura de la ciudad
En los bajos fondos,
En la basura,
Exacto, en el arte.
Siempre sintiendo atracción,
Por aquello que no está entre nuestras manos,
Para que cuando lo tenemos
Salgamos asustados,
Siempre pensando en ser médica,
E investigadora,
El sueño de toda una princesita,
O eso diría mi padre, que al parecer
Para nada está orgulloso.
El quería una hija médico,
No poeta, ni mucho menos
Científica,
- ¿Donde se ha visto eso, de juntar
Las artes y las ciencias? –
Le escucho día tras día preguntar.
Me estoy cansando de luchar,
Ya no sé si lucho por lo que quiero,
O por lo que ellos han querido que yo haga siempre,
Ya no se si soy capaz de estudiar como antes,
Ya lo he dicho, no tengo fuerzas
Y la poesía me absorbe, con sus luces
Sus lagrimas y su bohemia,
Con su amor por las palabras esdrújulas
Con el amor a la hierba,
Al azar y la fortuna
Al dejarse llevar…
Y yo no puedo más,
Quiero dejarme  llevar,
Quiero terminar con esto,
Quiero dejar de pensar y luchar,
Luchar por un puesto
De trabajo, por atender
Por estudiar, por recuperar
Mis ganas de vivir,
Pero aun así, quiero
Seguir escribiendo,
Quiero contar todas mis dudas,
Quiero que escuchéis mis aventuras,
Quiero ser científica y poeta
Y no arrepentirme de mis elecciones.


                                                                                            Estudiar, o vivir, esa es la cuestión.
Me has pedido que te escriba una vez más, y ya me has dicho que a ti los poemas no te suelen gustar, me has pedido que te quiera sin voces, que te escuche y te comprenda y que te ayude a ser feliz. Me quieres acompañar siempre a todos lados, estés presente o no, siempre estás ahí, conmigo, nunca he luchado sola, y si lo he hecho no me he dado cuenta, ya que ha sido gracias a ti por las que he seguido luchando, ya haya ganado o perdido, no he dejado de luchar, porque soy valiente como tú, señora “X”.
Me he dado cuenta de que librar batallas solo es uno más de las leyes que ha escrito este mundo para nosotros, que nadie se puede librar de luchar, porque el mundo está en guerra, en una lucha continua en la que no existen las banderas blancas, ni las fiestas; en las que amar se ha vuelto un milagro y en el que los banquetes son duelos de sangre fría, de miradas de odio y de envidia, de celos.
Las familias dejaron de ser familias, se convirtieron en un ente más de esta sociedad de mentes enjauladas, de personas materiales y sin sentimientos, la navidad se ha convertido en una fiesta tan poco atractiva… Me acuerdo cuando era pequeña, y todos los años adoraba que llegase la navidad, venían los reyes, había regalos, comida, y el cariño de una familia unida, eso sí con sus mas y sus menos.
Pero ahora que soy algo más grande (y sutilmente digo, tampoco muy madura) me doy cuenta de que tampoco es tanto como me imaginaba, en las familias existen mentiras, y mi ingenuidad de niña se ha borrado totalmente respecto a ese tema.
Yo solo digo, sin querer que te pongas triste, que eres mi madre, y que aunque no me salgan poemas de amor contigo, ni de política, es simplemente porque escribo cuando estoy triste, cuando necesito quejarme de lo que siento y de lo que veo, porque echo de menos ese abrazo de madre que me dabas cuando lloraba.
Por eso no te escribo un poema, no tengo nada de lo que quejarme contigo, no tengo más palabras para agradecerte todo lo que has hecho, solo darte las gracias y un “te quiero”, ya sabes que no suelo hacer promesas en vano, por eso, quiero decirte que intentaré esforzarme con todo ahora que este año estamos separadas, y que espero ilusionada el que ambas podamos cambiar, y demostrarnos, de una vez por todas,  que nos queremos.

Inma Ortega. Texto para mi madre. 04/12/2014

Las miradas

Sabía que lo nuestro Era una ida y venida, Que cuando tú mirabas, yo sonreía, Nerviosa, atontada, Cuando yo miraba, tú hacías como que r...