Tus ojos brillantes me observan,
mientras un sonido de campanillas trae la brisa a mi oído,
me gustas, no se como decirlo,
tu cálida mano reposa sobre la mía,
me siento protegida, intimidada,
no me quitas la mirada de encima.
Tú, tú, si; tú.
Un mechón juguetea entre tus labios,
mientras tu contagiosa risa, me salpica las entrañas,
y yo me río,
y siento revolotear en mi estómago, algo así como un pájaro.
Siempre me sentí especial, por creer que estamos construidos,
a bases de pilares que no son solo hueso y vísceras,
creo que llevo el Ave Fénix dentro,
creo que el amor ha resurgido en mi estómago,
ese Ave fénix, que se forma de sus propias cenizas,
y me miras, y no se como un beso,
o ni si quiera un beso, una caricia,
hace que tiemble el mundo bajo mis pies,
o soy yo la que tiembla, tú, tú, tú ¿qué me haces?
Se me escapa un gemido,
ni si quiera me estas rozando y mis labios se humedecen,
y el tirante de tu camiseta,
se acaba de deslizar por tu hombro, con cuidado,
delicado,
Quiero quitarte esa camiseta, y contar con mi lengua tus lunares,
quiero unir los puntos,
donde desde tu ombligo,
cesa mi respiración cuando te beso;
se que no me entiendes,
yo a veces tampoco me comprendo.
Pero eres tú, tan perfecta y exacta.
Podría decir que eres como un punto de inflexión,
o quizás la cuadratura del círculo,
o una caja de Pandora.
Tus ojos, sigues mirando, me están follando y desnudando,
y yo quiero que me folles,
y que me desnudes,
quiero que te inundes cuando estés entre mis piernas.
Tú, tú, exacta, perfecta.
Tu mano se desliza sobre mi pierna, rápida, suave,
y se me tensa la piel, no puedo aguantar no hacerte mía,
ni se si aguantaría que no lo fueras.
Vuelven a sonar las campanillas,
ahora lo recuerdo, estamos sentadas en un bar,
tomando un "tinto de verano",
me ha vuelto a pasar,
me he imaginado un mundo dentro de tus ojos,
y otra vez me encuentro mojada
y no se como secarme.
Debo dejar de pensar que estamos solas,
a todas horas,
porque me miras,
y dejo de respirar,
un día de estos moriré por no seguir respirando, por tu culpa.
De algo hay que morir supongo,
y no conozco otra manera mejor,
que expirar después de un orgasmo.
y dejo de respirar,
un día de estos moriré por no seguir respirando, por tu culpa.
De algo hay que morir supongo,
y no conozco otra manera mejor,
que expirar después de un orgasmo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario