Te responderé que fuimos las hojas que movidas por el viento, hacían un remolino perfecto y un extraño ruido, cerca nuestra la otra noche en el parque.
Que eramos, esas que sonrientes miraban las nubes de noche, buscando encontrar un cupido entre sus graciosas formas para enlazar sus corazones.
Esas que temblando bajo el frío de la noche, sabían buscar otras formas de calentarse.
Seguimos siendo esas que comparten sabor favorito de Chupa Chups.
Fresa y nata, por cierto.
Aún seguimos siendo,
pequeña.
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