sábado, 19 de mayo de 2018

La tragicomedia de mi mente con tu boca

Recuerdo que hicimos un pacto, 
tu me mordías el cuello,
y yo ya vería que hacía con mis ganas de besarte. 

Quizás no era así el pacto,
y se me están difuminando los sentidos, 
con la melodía que marca tu risa,
como una canción de jazz,
a las 4 de la mañana, en un suburbio
de las calles de Sevilla,
bajo la mirada de 4 gatos que no son capaces,
de diferenciar si tienen 3 o 4 patas,
y si les queda alguna vida por vivir,
por pensar que ya han vivido demasiado,
o que pueden morirse en ese mismo momento. 
Bajo la mirada de un borracho, 
que cree estar haciendo bien, 
olvidándose de sus problemas,
y solo esta callándolos, para no oír sus gritos,
bajo mi mirada,
mientras quemo un cigarrillo tras otro,
y dejo caer la ceniza dentro de mi pecho,
como si quisera quemarme,
como si quisiera borrar tu recuerdo,
solo para poder crear nuevas historias
dentro de este libro que he decidido 
titular "la tragicomedia de mi mente con tu boca".

Sabes a blues, 
a cerveza recién sacada del congelador,
a una temperatura perfecta de entre 6 y 8ºC,
no te extrañe que mi temperatura suba de los 37ºC solo con verte;
sabes a libertad,
aunque yo me encuentre encerrada en tu mirada.

Sabes...
la verdad es que no se a que sabes,
pero quizás algún día lo sepa,
hasta entonces me encargaré de crear historias ajenas
a nuestro pacto,
ajenas a la rojez de mis pómulos al verte,
ajenas a los nervios que se desatan si te pienso.

Recuerdo el día que te vi,
también recuerdo que nunca me imaginé todo esto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las miradas

Sabía que lo nuestro Era una ida y venida, Que cuando tú mirabas, yo sonreía, Nerviosa, atontada, Cuando yo miraba, tú hacías como que r...