Nunca antes había tenido una soga en el cuello,
sentir como poco a poco aprieta más,
y te vas quedando sin aire.
Es una sensación extraña y angustiosa;
porque además sientes que no puedes hacer nada.
Parece que ataste un cordel en mi mano,
o yo lo até a ti, para no perderme,
pero ahora está en mi cuello,
y te has ido, llevándote la cuerda lejos de mi,
y por tanto tirando fuerte de ella.
Siento que me asfixio si no estás cerca,
espero que la muerte esté cercana,
me duele pensarte.
Nunca antes había estado al borde de la muerte por asfixia,
pero rozar la muerte de esta manera,
y que poco a poco vaya perdiendo fuerza para respirar, para luchar, para querer...
Te has convertido en soga,
que quede claro,
que me asfixio si te vas.
A veces las verdades duelen.
Vaya mala dependencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario