sábado, 4 de junio de 2016

Inmaculado.

Te dedicaste,
A esparcir diminutos diamantes
Por el suelo,
Creyendo que como te seguí
Acabaría encontrandote de esa manera.

No pudiste dejar de ser reina, ni entonces,
No dejabas tus perfecciones en la cama,
Con tu suave piel y tus uñas perfectas,
Nunca cometiste error,
O eso creías,
Yo era tu error,
Yo fui tu mancha negra en el expediente,
Fui tu dia en la carcel,
Fui la persona, que te hizo sentir persona
De una vez por todas.

Ya sabes que a mi eso, de lo
"Inmaculado" y el "sin pecado
Concebida" siempre se me quedó lejano,
Que a mi me gusta dejar marca,
Con rotulador permanente,
En la hoja de calificaciones impolutas,
Porque vivir la vida; no se basa en buscar
La felicidad en la perfeccion,
Y la tristeza en las adversidades;
Yo te hice vivir, sentir,
Correrte
Llegar al extasis con un solo beso
Y sacarte cosquillas del ombligo,
Una risa en tu tobillo,
Y un llanto en el orgasmo.

Yo fui  la puerta abierta hacia el infierno,
Que quisiste cerrar a toda costa,
Bajo cinco pestillos, y 8 candados,
Y 58 días que son  1392 horas o 83520 minutos y quién sabe cuantos segundos.
Después  has venido a recuperarme,
Has esparcido petalos de rosa en tu camino,
Diamantes de sangre y lágrimas de fuego,
Buscando la llama que se ha apagado ya
En tu pecho,
Creyendo que una vez alejados los polos
Opuestos iban a seguir atrayendose,
Es cierto, es física y esa es la teoría
Pero no te has dado cuenta
De que no somos polos opuestos,
Si tú has querido convertirte en lo que yo era
Y yo, me he convertido en la mancha blanca, de tu negra vida, en el ser inmaculado
De tu absurdo descenso.
Aún sabiendo que ya había vivido suficiente y tú no habías empezado tu vida.

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