La vida es complicada,
Siempre dicen que los poetas somos
Almas muertas que vagan por el mundo
En busca de sentimientos,
Que amenos al mundo,
Solo comprendemos nosotros.
Todo el mundo habla,
De la tristeza que llevamos dentro,
Somos almas errantes,
Porque repito,
Sentimos más que los demás.
Yo no decido lo que escribo,
No siento ni padezco
Ante las adversidades que la vida
Complaciente
Se empeña en ofrecerme,
Yo no le pido al mundo
Que solamente traiga guerras frías
A mi pecho;
Que sangrante,
Se cura solo, a través de la escritura.
Nadie decide que los hechos,
Sus propias realidades,
Se tornen absurdas delante de un teclado,
Al igual que yo, no decido
Haber nacido con el arte en mis venas.
El ver el mundo diferente,
No porque todo sea triste ni de colorines,
Me permito observar cada una
De las cosas que en mi mente,
Tienen una explicación.
Aún pequeña, me he sujetado siempre
Fuerte, bien fuerte,
A la soga que en mi cuello
Han sabido poner bien
Mis antepasados a mi espalda,
Políticos, empresarios, personas normales y corrientes,
Han sabido clavar su daga fuertemente
Sobre mi pecho,
¿Qué digo el mio?
El de todos aquellos
Que por cierta redundancia
Han quedado en el olvido.
Yo nunca pedí creer en las personas,
Nunca soñé con ser fiel a mis instintos,
Y basarme en mi razón y moralidad
Para perdonar a todos aquellos
Que sin quererlo, o queriendo
Añaden una señal mas
En este pequeño mundo que es
Mi poesía,
Nunca supe si llamarla asi,
O llamarla, la hiel de mis labios;
El alcohol que necesito
En las noches que lejanas,
La soledad se apoderaba de mi ser;
Llamarla droga,
Porque hace que vea el mundo diferente,
Y que todos los pensamientos,
Se desplomen deformados
Sobre mi teclado,
O quizás es la electricidad,
Que fuera de la comprensión humana
Hace que involuntariamente
Sin razon de ser,
Mis dedos se muevan para contar
Una historia que no llego a comprender
Ni yo misma.
La sociedad ha sabido jugar bien
Sus cartas, ha sabido mostrar incompetentes a los poetas,
Por ser celosos,
De que estos,
Sean capaces de transportarte
A un universo paralelo
Con solo;
Utilizar el don de la palabra.
Aunque la realidad,
Es que ni ellos mismos
Los poetas,
Yo misma,
Sabemos realmente por qué
Somos capaces de gozar de ésta,
De convertir un momento triste,
En lágrimas salpicadas sobre unas hojas,
Que en vez de ser incoloras,
Son el color, son la tinta
Que realmenre necesita el mundo.
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