Estoy
cansada de vivir en un paraíso de inseguridades, donde el ser fuerte solo es
una meta inalcanzable, en un sueño de una ingenua niña a la que cualquier cosa
le hace feliz.
Estoy
cansa de los quiero y no puedo, de querer con todas mis fuerzas y que nada
salga bien, estoy cansada del estar cansada, de las ganas y de no ganar, y de
tenerte ganas también.
Estoy
cansada de la política, y de los políticos, y de los ciudadanos, y del país en
sí, del podemos, pero no, del bipartidismo y del ser gilipollas, por votar a un
político por lo guapo que es y no por lo que propone, estoy cansada de todo
tema que no implique mi consciencia, estoy cansada del cansancio, ya lo he
dicho.
Estoy
cansada de mi madre, del “no estás haciendo nada bien” y del que aunque lo
hagas “eso ha sido gracias a mi”, del levantarme todas las mañanas y solo oír
voces, del intentar estudiar y que el sentimiento de culpabilidad por cualquier
cosa esté en mi cabeza. Del ponerme la música lo mas alta posible y seguir
escuchándola pegándome voces desde la otra punta de la casa.
Estoy
cansa de los empujones, del te quiero pero no, de las amistades promiscuas, de
las casas grandes y luminosas, del vertedero de mi pecho, y de mis sentimientos
de rechazo, estoy cansada de mi misma, esa es la verdad.
Estoy cansada
de repetirme día tras día que puedo con esto, que no me va a afectar y que voy
a tener dos huevos para decirle a mi madre que no puedo más, mi madre… mi
madre…
Solo
eso se repite en mi mente, el encanto de estar desencantada, que mi vida no es
un cuento de niños, y que en mi cabeza todo se torna infierno, y nada está
lleno de maravillas, ni de colorines.
Que no
puedo, que ni tengo fuerzas, ni mi pecho permite que se llene un poco más,
porque está lleno de un agujero negro, que se traga todo lo que por mi mente
pasa, “eres idiota, gorda, subnormal, no haces nada bien, eres tonta, no sabes
estudiar, te vas a morir sola, no tienes cariño por nada, eres un desperdicio
de persona, siempre de mal genio, ojala hubieses nacido de otra manera” todo
queda dentro de mi pecho, de ahí no va a salir, hasta que el agujero no pueda
con mas y devuelva todo a esta dimensión; hasta entonces seguiré siendo
“asentimental” y haciendo como que mi pecho no es un volcán a punto de entrar
en erupción.
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