martes, 21 de mayo de 2013

Retrato de la vejez.

Desde que era pequeñita,
soñaba con aprender y,
ahora que soy vieja,
sueño con desaparecer.
Los años, se me echan encima,
como mil gotas de agua,
cayendo juntas,
de un cielo azul,
cubierto por las nubes.
Mis ojos se cierran tan rápido,
como el tiempo que tarda,
un bebé en arrancar su llanto.
Las manos, no me responden
a los movimientos que intento realizar.
Las piernas desdichadas,
ya no se mueven y,
siento como  pasan los años,
por mi cabeza y
no recuerdo nada.
¿Y si no soy vieja?
¿Y si es mi mente,
la que alberga esa esperanza?
....
De todos modos, da igual.
No siento lo mismo,
quizás sí, algo parecido.
Tengo 13 años y, aquí estoy,
pensando en que me pasará,
dentro de 40.

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