Los colores de la vida,
la sabiduria de un solo consejo.
Una duda,
una idea secuestrada;
cualquier cosa es buena
para poder olvidarla.
Papeles mojados sobre la mesa.
Una pluma sin tinta, rota;
está en el suelo;
ahí, quieta,
muerta de miedo y,
cubierta de polvo negro.
En una casa abandonada,
una historia que sin sentido
aún sigue en el recuerdo.
El sol sale por el norte, O no,
¿Quién sabe?
Las estrellas están por el dia
y la luna por la tarde.
El mundo se vuelve del revés.
Ya no queda tiempo,
tampoco ganas,
y el ultimo cigarro se apaga,
se acaba.
Cenizas;
cenizas sobre la mugre de tu cuerpo,
colores ocultos en la esquina derecha
del cenicero.
Todo revuelto,
he acabado mezclado sentimientos,
y sin tinta ni papel
me duermo.
He dejado de pensar en el ayer,
pero tampoco miro el mañana;
Ya todo da igual.
Mis versos se escondieron
tras el papel mojado
que también dejé sobre tu pecho.
No quedan ganas...
tampoco hay esfuerzo ...
Y me derrito ante el sol de la noche
Y me muero de frio ante la luna del día.
Todo se ha vuelto del revés,
mi querer se volvió odio
O dolor, tal vez.
Escribo para no irme,
para no olvidarme de los hechos;
usando las cenizas como tinta
para no acabar en el abismo;
Como ese abismo
que existe, en el camino
entre tu cintura y tu pecho.
Ya no quedan ganas... ni fuerzas...
Y ahora puedo decir,
que el papel mojado
se ha deshecho
¡entre cenizas y besos!