domingo, 1 de junio de 2014

Reflexiones de una pequeña crítica.

Buenas tardes queridos lectores,
Este nuevo artículo es una crítica hacia la sociedad, hacia aquellas personas que hacen que nos sintamos especiales, pero en verdad lo hacen por “convenio”.
Bien, empecemos, ¿me podéis explicar que pasa en esta sociedad? Un día te levantas con la mayor sonrisa del mundo entero, creyendo que te vas a comer todo lo que te pongan por delante, que vas a poder un día más, pero no es así, el mundo puede con la fuerza vital de cada persona; más que el mundo, la sociedad.
La sociedad, ¿cómo definimos esta palabra?, numerosos filósofos, sociólogos, interesados o la plebe sin conocimiento alguno, que también la define; para mi la sociedad es esa fuerza que puede con nosotros, ese grupo de personas que nos arrastra hacia el pasado, o nos deja en un presente constante, que no termina, que no procesa, que no nos hace felices, y que hacen de la vida una rutina.
Y mi pregunta es ¿por qué creemos vivir en un constante presente, en un día a día rutinario? O ¿por qué con nada que algo varíe en nuestra vida hacemos un mundo de ellos?
Y por favor, permitirme decíroslo, somos unos “quejicas” estamos todo el día culpando alrededor nuestra a todo el mundo, culpamos incluso a la silla de no estar donde vamos a sentarnos.
Personas, lectores, señores y señoras que me miran y observan día a día, tenéis que madurar mentalmente, estas sociedad nos está oprimiendo y nosotros dejamos que pueda con nosotros.
Empezando por los niños, ingenuos, pobrecitos, no les contamos nada y piensan que la vida es todo felicidad, pero NO!, la vida no es así, y cuando crecen, siguen creyendo en las personas, pues no, la gente no es buena, la gente engaña, pega, raja, roba y hace daño; pocas personas he visto yo que sigan creyendo en la sociedad, y esas personas, creerme, no acabaran nada bien, acabaran deprimidas y al borde del suicidio, o serán asesinadas, pues hay que tener mucha fuerza de voluntad para cambiar algo de este mundo.
Al contrario de lo que todos pensáis, los padres actuales pasan de sus hijos, les dicen que sí a todo, le permiten todo lo que quieren, ¿queréis saber mi opinión? No se puede, estáis haciéndolo mal, a un niño no se le puede dar todo, se le tiene que dejar llorar en la cuna, y  no cogerlo, dejar que sufra un poco, así poco a poco irá aprendiendo que la vida no es todo felicidad, y no nos da todo lo que queremos, pues realmente la vida no da gratis, todo vale dinero, la sociedad está en paro, la sociedad cada vez es más analfabeta y eso no es culpa de los profesores, para nada vaya, es culpa de los políticos y del pueblo, que se calla y se deja oprimir.
Un profesor hoy en día hace todo lo que puede (rectifico, no todos, solo algunos merecen la pena, pero lo analizaré más adelante), los pobres solo pueden prevalecer, pues cada año, entran alumnos mas “matones” mas creídos, y mas manipuladores, se llegan a dar situaciones de agresiones a profesores por partes del alumno, y ¿qué puede hacer el profesor? Nada, pues si el profesor se defiende le cae una multa enorme, y seguramente acabe por quedarse sin trabajo.
Así pues los profesores  actuales no pueden enseñar, y lo que enseñan que es poco, tampoco se enteran los alumnos. Los profesores están todo el día regalando caramelos, regalando positivos, pues no pueden hacer otra cosa, si el entorno familiar del alumno no es bueno o si por el contrario como he dicho antes el alumno en cuestión ha sido malcriado por sus padres.
Es mas, los nuevos profesores que están llegando, no son profesores por amor al magisterio, ni a la pedagogía, en mi opinión la profesión de profesor se ha quedado como aquella última opción en la que siempre hay trabajo y a la que siempre se puede acceder. Por amor de Dios, señores, respeto, el magisterio y la pedagogía son artes muy antiguas, es el arte de enseñar, es el arte de ayudar al prójimo a que se entera de “algo” de lo que pasa a su alrededor, y no es esa “podredumbre” de  carrera que podemos coger si nada va bien.
Es cierto que yo, persona que va  a acceder a un grado universitario a partir de este año, tengo mi plan A, el B, el C, el D y por ese orden hasta llegar al último, no todo me puede gustar de igual manera, pero una cosa es esa, y otra que la gente de magisterio se meta en la carrera porque es donde menos nota de corte hay, o porque no tenía otro sitio al que ir o otra cosa que hacer. Pues, actualmente, con eso de los “recortes” el trabajo sale cada vez más caro, pues cada vez los medios de transporte cuestan más caros, el sueldo es más bajo (bueno no en general, que los políticos como las prostitutas siguen cobrando lo mismo por hacer una ofensa), y además cada vez las horas de trabajo son más, y los trabajos son más “chapuceros”. Si os digo la verdad todo el mundo tiene miles de planes, pues hay que ganarse la vida, y el que no puede, roba.
Si hay algo que yo tengo en consideración es a los músicos callejeros, esas personas que algunas hay que tocan fatal, pero que al menos lo intentan, que al menos tienen fuerza de voluntad para soportar depie muchas horas al día, para soportar las risas de la gente cuando pasan, y tostarse al sol cuando hace calor. Esos son los verdaderos valientes, y yo, siempre intento ayudar en lo que puedo a esas personas, pues yo soy artista y seguramente en un futuro (aunque ya he empezado) me tenga que ir a un puente, o a un metro a tocar para poder comer y tener una vivienda. Esa es otra, millones de desalojados, millones de personas que mueren en barcazas viniendo desde países y desde tierras remotas,  a un país en crisis, donde la gente se queja de la vida, y donde ellos, con solo llegar ya ven una oportunidad de vivir, ya se han podido caer por un despeñaperros, le han podido comer la pierna un tiburón, que cojos y sin apenas aliento, serán mas felices por haber podido llegar a España, que la mayoría de gente con un salario medio, que está en condiciones de vivir.
Esta es el verdadero contraste, entre una sociedad con medios para vivir, con más de una comida al  día, con posibilidad de enseñanza, de sanidad y de una cama a la noche, donde todos son unos infelices que se quejan de su día a día; en contraste con esos pobres desgraciados, que viven en los países subdesarrollados, que son felices por poder ver nacer a sus hijos, en vez de ser felices por poder abortar con 13 años, como en España hasta hace poco, que allí son felices de poder beber agua con tierra, de ducharse en ella, pues así pueden sobrevivir un día más; y viven cada día como si fuera el último, y además están alegres de poder compartir sus días con sus familias, o de poder estar escondido y sin que les asesinen un día más.
Porque ¿os dais cuenta de que la sociedad actual no tiene ni idea de cómo es el mundo? ¿Qué no saben qué pasa fuera de su ciudad, o de sus país, y lo que oyen se creen que es mentira, o lo ven demasiado lejos de ellos como para que en su ciudad pueda pasar?
Es un tema actual que ya tocaba Fernando Fernán Rojas en “Las bicicletas son para el verano” ya no solo los niños, sino que todo el mundo ve demasiado lejana la guerra, ven demasiado lejanos los abusos sexuales, la pornografía infantil, o los asesinos en serie; pero creerme, se esconden entre nosotros, tu propio hermano puede asesinarte en cualquier momento como lleguen tiempos malos, todo eso existe y no me lo estoy inventando.
Al parecer creemos que nos sobra información por todos lados, pero, en verdad lo que pasa es que nos falta, creemos tener acceso a todo y no tenemos acceso más que a patrañas, a mentiras, pues las redes sociales y los medios de comunicación juegan con nosotros como si fuéramos piezas de un ajedrez, y en algún momento nos harán “jaque mate” y estaremos acorralados y muertos para siempre.
Nuestros propios amigos, esos que nos acompañan todos los días al instituto, que nos dan consejos cuando estamos mal y los necesitamos, esos que creemos que estarán ahí siempre, a la mínima de cambio están fuera, nos pondrán en su contra si hace falta incluso dirán que no nos conocían si se pone la situación fea.  Ya lo decía la Biblia, a Jesús, el hijo del hombre, lo traicionaron, le tendieron una emboscada y murió por eso, pues los demás tenían miedo de morir por él.
La sociedad actual es así, existen los grupos, pero en verdad todos somos iguales, y si alguno es diferente no vivirá para contarlo; será tan oprimido, tendrá tantos problemas con el mundo que acabará muriendo de pena, acabará muriendo como los grandes poetas, por un amor no correspondido, o por miedo a que en esta sociedad sepan realmente como es, y acaben con su existencia.


Las miradas

Sabía que lo nuestro Era una ida y venida, Que cuando tú mirabas, yo sonreía, Nerviosa, atontada, Cuando yo miraba, tú hacías como que r...